El 95% de los cuidadores de dependientes sufre 'burn out'
Cuando se cuida a un dependiente, la vida del cuidador gira en torno a sus necesidades. Y empieza a desatender las suyas propias. Esta actitud le puede hacer enfermar. Los expertos hablan de un 95% de afectados del síndrome de cuidador quemado. En el Doctor Negrín dan talleres para minimizar su consecuencias. Piden a Primaria que los detecte de forma precoz.
Cuidar es una situación que muchas personas a lo largo de su vida acaban experimentando. La experiencia de cada cuidador es única, pero todas tienen en común: una dedicación importante de tiempo y energía. Glenda Bautista, especialista en Medicina Interna y médico adjunto de la Unidad de Hospitalización a Domicilio del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, define así la labor de los cuidadores, personas que con frecuencia suelen «dar más de lo que se reciben, lo que comporta en la mayoría de los casos una afectación a nivel psicológico y físico que debe ser atendido por especialistas».
De hecho, el 90% de las personas que atienden a dependientes presentan síntomas a nivel psíquico y físico del Síndrome del Quemado o Burn Out, asegura Bautista.
Cuando se cuida a un familiar dependiente, la vida del cuidador gira «en torno a la atención y satisfacción de sus necesidades. Esta labor implica, en la mayoría de las ocasiones, que el cuidador abandone sus necesidades familiares, laborales y sociales. Y esa actitud puede hacerle enfermar si no pide ayuda a su entorno», explica la experta.
Bautista ofreció la semana pasada un taller de formación en el citado centro hospitalario dirigido a cuidadores y familiares de personas dependientes para ofrecerles y enseñarles unas pautas básicas, una guía a tener en cuenta, para «evitar sobrecargarse y, en algunos casos, hasta enfermar».
En su opinión, las personas dependientes son tan humanas y tan dignas como un recién nacido. «Por eso -añade la especialista- merecen el mismo cuidado y atención que los que están iniciando sus vidas».
Esas normas son establecer limites y objetivos , decir no a tareas que pueden sobrepasarle; pedir y aceptar ayuda; dormir bien; realizar ejercicio físico; compartir las emociones, evitar el aislamiento y organizar el tiempo para disfrutar uno mismo.
Bautista destaca que no se puede obviar el derecho de los cuidadores a dedicar tiempo y actividades a ellos mismos, el derecho a decir no ante demandas excesivas, inapropiadas y lo más destacado, el derecho a seguir adelante con su propia vida.
Odra Rodríguez / Las Palmas de Gran Canaria
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